La aparición de Carlos Soto como wing derecho cuando restaban segundos para el final del partido habrá sorprendido a más de uno. Pero mayor habrá sido el asombro cuando el lateral izquierdo se perfiló y desperdició la situación con García en el camino y el arco vacío. Seguramente más de uno (entre los que me incluyo) habrá pensado que después de esa ocasión Tigre tendría alguna para igualar, y el equipo visitante no la desaprovechó: empate injusto, dos puntos perdidos y castigo a la falta de contundencia.
Antes de ese fatídico yerro, hubo un All Boys que en el global pudo llevar a cabo su plan de juego: Oscar Ahumada fue otra vez la usina y Martín Morel fue el eje de los avances. A diferencia de otros partidos, las pelotas aéreas divididas fueron casi siempre ganadas por Mauro Matos (igual, al “9” hay que buscarlo por arriba en el área y no en mitad de cancha), y Hernán Grana fue una opción válida en ataque que se sumó a la movilidad de Iván Borghello.
Pero también hubo un All Boys ciego. Porque los jugadores desde adentro ni el técnico desde afuera pudieron ver que Tigre progresó en el terreno siempre por su banda derecha, con Galmarini como abanderado. Y por allí vinieron los dos gritos del conjunto de Arruabarrena. El gol que no fue terminó de exponer a Soto y habrá quedado una sensación de pésima actuación, pero creo que quien lleva la “6” pagó las cuentas de un equipo que jamás solucionó ese problema.
Sin hacer nada espectacular, el ingreso de Patricio Toranzo permitió ver pinceladas de su fútbol y fueron 20 minutos auspiciosos que mostraron un buen recambio en el banco. El pulgar arriba esta fecha será compartido por quienes se anotaron en el resultado: Matos por marcar su primer gol en el torneo y “Memo” por alcanzar la cima en la tabla de artilleros. No veo un All Boys sin fútbol sino un equipo que está pagando muy caro sus desatenciones. Espero más de Morel, pero en la suma de sus actuaciones no lo saco de los 11.
Aunque también es evidente e innegable que el equipo no vuelve bien (el sábado todos los mediocampistas fueron amonestados y Ahumada vio 4 amarillas en idénticas presentaciones) y que tal vez habría que hacer un retoque en la última línea. Habrá que ajustar piezas, porque ser el ganador moral es similar a ser el deportivo empate.
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