El primer Ojo Crítico remarcó la carencia de posesión de
pelota en Mendoza. Ayer All Boys tuvo el balón, lo recuperó en el mediocampo y
no sufrió demasiados sobresaltos en su área, pero su mayor problema fue la falta
de ideas en los últimos 25
metros de juego.
El arco de Nicolás Cambiasso estaba muy lejos de un Quilmes
que no había logrado aproximarse en 20 minutos, cuando llegó la mayor falla del
fondo albo. En ella intervino la mala
suerte de un rebote traicionero, pero
el desequilibrio defensivo había llegado luego de tres desaciertos:
Cauteruccio pivoteó y con un toque hacia atrás eliminó tres
marcas (Coronel, Soto y Rodríguez), en una jugada hasta allí corriente. Pero Matías
Lequi dudó, calculó mal y esa vacilación dejó solito a Garnier, en la primera
flaqueza local en ese movimiento quilmeño. Hernán Grana habrá pensado que el
pase para el platinado nunca se
podría haber filtrado a la espalda de Oscar Ahumada, porque cerró con la
velocidad de un luchador de sumo en
la segunda desatención. Pese a ello, el marcador de punta incomodó al blondo volante y el remate dio en el
propio Grana. Pero allí estuvo la tercera desavenencia: Lequi y Ahumada
confiaron en Cambiasso, desatendieron a Cauteruccio y el goleador del torneo
-quién había iniciado la jugada- definió solito desde el punto penal.
La valentía post gol adelantó a Quilmes, pero sólo 10
minutos. Lentamente el equipo dirigido por De Felippe volvió a su plan inicial,
y si bien no se atrincheró ni puso
las bolsas de arpillera en el arco de Trípodi, le entregó el balón a All Boys.
Martín Morel estuvo acertado en los pases laterales y el
estado del terreno seguramente haya complotado para filtrar el pase entre
líneas, ese que realmente hace daño. Pero si el “10” , el creativo, no pide la
pelota y no se hace eje del juego, habrá que rememorar más de una vez al
Chapulín Colorado y su ahora quién podrá
ayudarnos. Ayer no vislumbre que Morel fuese el eje de los avances.
A mí consideración, la figura fue Trípodi (vital en un
remate de Iván Borghello y un cabezazo de Mauro Matos), pero Ahumada tuvo una
destacada labor asumiendo él el rol de conductor. El pulgar arriba se lo doy a Carlos Soto por su solvencia en los mano
a mano y por su confianza las pocas veces que pasó al ataque en la primera
etapa. Si bien el sector de Jonte y Miranda estaba inundado, pienso que Grana y
Emanuel Perea jamás tuvieron convicción para ir hasta el fondo -como si tuviesen
órdenes de no desbordar- en el complemento.
Pese a lo marcado, creo que el toque a la red de Ángel
Vildozo (créditos también para la cortina del “Memo”) fue el premio a un equipo
que intentó asociarse por abajo todo el partido. En el tintero me queda una
última consideración: hubiera querido ver a All Boys los últimos minutos con el
tridente en cancha para buscar la victoria y no el inmediato cambio de Darío
Stefanatto por Borghello para asegurar la igualdad.
Por Ale Mirra
Por Ale Mirra
No hay comentarios:
Publicar un comentario