"La Voz del Hincha" escrita por Ezequiel Srulevich
Columna rara me toca hacer esta vez, porque tengo
que analizar lo que vi y sentí desde mi pieza y frente a una tv, en lugar de
analizar lo que vi y sentí desde la tribuna de All Boys, como cada vez que el
blanco se presenta en alguna cancha de la Argentina, que es para lo que mi
amigo me propuso hacer esta columna, que no es periodística, ni futbolística o
una mezcla de todo eso, que es plasmar
en algunas líneas lo que se siente en la
popular de All Boys a lo largo de cada partido y sus conclusiones.
Por cosas del país en que vivimos, con su “gente de
futbol” (incluyendo absolutamente a todos sus componentes, entre ellos hinchas
genuinos, barras, folklore, dirigentes, periodismo partidario, etc. etc.) sus
gobernantes y sus fuerzas de seguridad, hoy a todos nos fue imposible ir a
victoria a ver a All Boys y probablemente no podamos asistir a Santa Fe la
semana que viene. Con mucho dolor,
pienso y digo que así definitivamente no se puede seguir, aunque evidentemente
a los que toman las decisiones de este tema, el sistema así les funciona y no
ven la necesidad de un cambio profundo de modelo, de paradigma. El futbol
argentino merece una revolución, en el sentido literal de la palabra, dar
vuelta el orden establecido. Este no va más. La solución no pasa por público
visitante, puertas cerradas, y lavadas de mano de ese estilo. La solución es más amplia, más comprometida
y más profunda. Ojala llegué el día en que podamos ver una Argentina con un
futbol sano, limpio y apto para todo público.
Ahora bien, pasando al partido. ¡Qué partido perdió All Boys! Una llegada y media de Tigre, dos
goles y a otra cosa, cuando fuimos, si no mejores, más claros que el rival.
Si bien el gol tempranero de Matías de penal (es un
amigo de la casa, lo llamo directamente por el nombre) fue un baldazo de agua
fría, Santiago frotó la lámpara y saco un buen tiro de media distancia y puso
el empate cuando el partido se estaba armando. Eso le dio tranquilidad al
equipo de pepe para buscar el segundo y la victoria con todo el partido por
delante. Y las situaciones estuvieron,
claritas y todo, pero no las aprovechamos, y de sabio que es el futbol, nos las
hizo pagar.
¡Otra vez Matías y de cabeza! puso el segundo,
Ahumada no dio más, Santiago se apagó y todo lo bueno que había construido el
blanco hasta el momento se cayó a pedazos. A partir de ahí, All Boys fue más profundo que claro, más lanza que cabeza y a la carga barracas,
proponiéndole a Tigre un palo a palo que estuvo cerca de darle al blanco un
merecido empate hasta el último minuto del partido
El gran déficit que tiene el equipo de Romero en lo
que va de esta campaña es la sequía de
sus delanteros, Borghello después de esa ráfaga goleadora en su
presentación en el Inicial, se apagó para no volver a convertir. Se lo ha
bancado, pero ya es hora de una oportunidad a otro que está esperando su
oportunidad. Ángel tiene el arco un poco más abierto que su compañero de
ataque, aunque sea por la vía de los penales, pero si los goles no llegan,
también deberá darle el puesto de centro atacante a otro compañero. El futbol
se gana con goles, esa es su tarea y si no la cumplen no le están ayudando al
equipo.
En fin, All
Boys vendió la cara la derrota, peleó hasta la última bola de la tarde,
pero de nada sirvió. Nos volvimos a Floresta con las manos vacías. Hay cosas, como tres puntos frente a un rival directo
que no tienen precio.
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